¿Qué hacer cuando el amor no es suficiente?

Hoy quiero conversar un poquito con ustedes sobre el amor. Nos han pintado al amor como un súper héroe, con una fuerza descomunal, que es absolutamente independiente y no necesita de nada más para lograr su meta: la felicidad o la realización.

Pero si el amor es suficiente ¿Por qué hay padres que aman increíblemente a sus hijos y sin embargo éstos se desvían del camino, toman decisiones inadecuadas o no se desarrollan como deberían? ¿Por qué tantas historias de parejas que se aman intensamente pero no consiguen estar juntos? ¿Por qué en nombre del amor, se toman decisiones que terminan haciendo daño a los que tanto amamos?

Entonces, ¿qué falta cuando el amor no falta?

El origen de muchos problemas no es la falta de amor, es la falta de orden en el amor, que no permite que éste pueda fluir libremente entre las personas. En este sentido, las constelaciones familiares proponen que el orden precede al amor. Sin orden, el amor enferma y genera conflictos en las personas.

Los órdenes del amor

1. Orden y Jerarquía

Esto significa que cada quien debe estar en el lugar que le corresponde. Es decir, los padres deben estar en el lugar de los padres, los hijos en el lugar de los hijos y la pareja debe estar lado a lado en el mismo nivel de igualdad.

Este orden va unido a la jerarquía que indica que el que llegó primero tiene prioridad sobre el que llegó después. En este sentido, la pareja tiene prioridad sobre los hijos, porque es a través de la pareja que los hijos llegan a la vida (y créanme para los hijos está bien que así sea), el hermano mayor sobre el hermano menor, las parejas previas sobre las sucesivas, etc.

Parece algo obvio, ¿verdad? pero muchas veces este orden se transgrede. Ejemplo: una familia en la que el hijo único duerme con los padres a pesar de tener edad para dormir solo en su propia habitación, en estos casos tanto los niños como los padres (generalmente la madre), son expertos en encontrar justificaciones: que tiene frío, tiene miedo a la oscuridad, cuando duerme solo se orina, etc.

Al acoger al niño en la cama de los padres, se traspasa el espacio de intimidad de la pareja y el niño pasa al mismo nivel jerárquico que los padres, colocándose inconscientemente en lugar de pareja emocional de uno de los dos progenitores. Entoncesel hijo desplaza al padre y se convierte en el compañero de mamá, y la madre orgullosa dice: “él me entiende tan bien, me acompaña a todos lados, me ayuda a cocinar, me escucha, comparte mis gustos, él es todo lo que su papá no ha sido conmigo”.

Entonces el hijo se siente con el derecho de criticar, enfrentarse y descalificar al padre, por lo tanto tampoco puede tomar de él. Internamente dice: “Yo soy mejor hombre que papá”

¿Cuál es el resultado? Un hijo “casado con mamá” 

Enfrentado con papá por el amor de mamá y una pareja (los padres) en muy alto riesgo de disolverse o atraer infidelidades. Este futuro adulto que tendrá dificultades para mantener una relación estable con otra mujer; son los típicos hombres encantadores, galanes que saben muy bien cómo conquistar a las mujeres, saben de vinos, cine, comidas, tienen muchas parejas pero no se quedan con ninguna, o si llegan a casarse nunca están completamente disponibles para la nueva mujer, porque en el lugar de la pareja lo ocupa la madre.

2. Todos tienen igual derecho a pertenecer,el sistema familiar no admite espacios vacíos.

Pertenecen al sistema, hijos (incluso los nacidos muertos y los no nacidos o abortados), los padres y sus hermanos, abuelos y a veces los bisabuelos. Pero pertenecen también todas las personas que hicieron algo importante por la familia, como por ejemplo: las parejas previas de los padres que hicieron espacio para la pareja actual.
Cuando por alguna razón el sistema familiar percibe que uno de sus miembros ha sido excluido u olvidado, dejando un espacio vacío, toma a uno de sus miembros más jóvenes y lo ubica en ese espacio para que represente al que ha sido excluido.

A veces ocurre que desde el ego excluimos a personas de la familia, utilizando argumentos que parecen muy razonables, pero que el alma no reconoce. Por ejemplo: La madre que dice: “tu padre es un alcohólico, no tiene derecho a pertenecer, no merece respeto. No merece que lo quieras como padre. Yo soy madre y padre a la vez”. Esta acción pone en riesgo a los hijos, porque tarde o temprano uno de éstos o incluso algún nieto representará, por amor, al padre excluido siendo también alcohólico.

Este es un caso típico de la “oveja negra” de la familia, que aparece generación tras generación, porque lo que rechazamos o excluimos siempre regresa con más fuerza, hasta que se le reconozca y se le dé su lugar.

3. Equilibrio entre dar y recibir

La vida se sustenta en el intercambio del dar y el recibir, los padres dan la vida, los hijos la reciben y la pasan a otros.
El que recibe algo siente la necesidad de devolver algo más, de igual manera, el que da algo espera que el otro también le de algo a él.

En un sentido más amplio, el que da se siente inocente, mientras el que recibe se siente culpable y en la necesidad de devolver. De esta forma, nos movemos constantemente entre la inocencia y la culpa.

Cualquier relación, de pareja, amistad, laboral comienza con este principio. Cuando una persona está interesada en otra, le da algo de sí mismo, si el otro también está interesado lo recibe pero se siente comprometido a dar algo más de lo que ha recibido.

El desequilibrio ocurre cuando uno de los dos da más de lo que el otro puede devolver. Por ejemplo: en la pareja cuando uno de los dos dice: “Te doy todo, mi vida, mis atenciones, mi amor, mi tiempo, mi juventud, yo me sacrifico y todo es para ti”. El que recibe se encuentra en deuda y sólo tiene dos opciones: dar lo mismo que ha recibido o retirarse por dignidad al no poder pagar la deuda. La pareja termina separándose.

En cambio, cuando uno de los dos, da algo pequeño, el otro devolverá un poquito más y así sucesivamente crece el intercambio positivo y el amor se nutre. Los regalos grandes separan, los pequeños acercan.

No olviden dejarme sus comentarios y compartir esta información con esos familiares o amigos que creen que puedan estar necesitándola.

¡Les envío un abrazo de corazón a corazón!

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